Estratigrafía y Sedimentología del relleno detrítico del estuario del Río Urumea (Donostia-San Sebastián, España)

  1. José Miguel Edeso-Fito
  2. Ángel Soria-Jáuregui
  3. Ane Lopetegi-Galarraga
  4. José Antonio Mujika-Alustiza
  5. Mónica Ruiz-Alonso
Revista:
Boletín de la Sociedad Geológica Mexicana

ISSN: 1405-3322

Año de publicación: 2017

Tomo: 69

Número: 1

Páginas: 175-197

Tipo: Artículo

DOI: 10.18268/BSGM2017V69N1A8 DIALNET GOOGLE SCHOLAR lock_openAcceso abierto editor

Otras publicaciones en: Boletín de la Sociedad Geológica Mexicana

Objetivos de desarrollo sostenible

Resumen

El análisis y caracterización del relleno sedimentario del estuario del Urumea permite diferenciar 2 sucesiones deposicionales distintas, separadas por un largo período cronológico sin registro sedimentario. La primera de estas sucesiones, de edad Pleistocena (> 43500 BP), está formada por una facies palustre sobre la que se desarrollan facies fluvio-estuarinas, señalando un nivel marino similar o algo más bajo que el actual, lo que permite descartar las fases más frías del Pleistoceno. Sobre esta sucesión se desarrolla otra de edad Holocena que abarca el período comprendido entre el 7040 ± 30 BP (7565–7390 cal. BP) y la época actual. Se reconocen 3 pulsos transgresivos separados o seguidos por fases de estabilización o de regresión. La primera fase transgresiva se inició con anterioridad al 7040 ± 30 BP (7565–7390 cal. BP) y ya había concluido en el 5200 ± 30 BP (5995–5910 cal. BP). Alrededor de esta última fecha tiene lugar una breve pulsación regresiva que sitúa el nivel del mar varios metros por debajo de su posición actual. A partir del 5200 ± 30 BP (5995-5910 cal. BP) se constata un rápido ascenso del nivel del mar, seguido de una fase de estabilización primero y de discreta regresión después, que es aprovechada por grupos humanos para construir 2 rampas de uso desconocido. La cronología de esta fase regresiva se sitúa en torno al 4710 ± 30 BP (4945-4650 cal. BP). Una nueva pulsación transgresiva tiene lugar a partir del 3000 BP prolongándose mediante una suave elevación hasta el 1240 ± 30 BP (1190–1065 cal. BP). La estabilización (y quizás una nueva oscilación en época histórica) del nivel del mar a partir de esta fecha favorece la colmatación del estuario, lo que unido a la formación de un tómbolo en la margen izquierda determina el desarrollo de un estuario semi-cerrado que pervive hasta la actualidad.